viernes, 24 de julio de 2009

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la Alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

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